<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://sumadeletras.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>SUMA DE LETRAS</title><description>&#xC9;ste es un espacio donde tienen cabida lo posible y lo so&#xF1;ado, lo que nos disgusta o nos agrada, donde el tiempos es de la palabra y en el que se valora m&#xE1;s la sensaci&#xF3;n que el conocimiento.</description><link>https://sumadeletras.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>NOSOTROS, LOS LIBROS</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2011/031001-nosotros-los-libros.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2011/031001-nosotros-los-libros.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">Hay que prescindir de prejuicios para valorar en su justa medida el fen&oacute;meno best seller. Sergi-Vila San Juan lo hace en &ldquo;C&oacute;digo best seller&rdquo;, un an&aacute;lisis documentado y exhaustivo de los libros m&aacute;s comerciales de la historia. Muchos de ellos son t&iacute;tulos que han marcado los h&aacute;bitos de lectura de decenas de generaciones.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">La primera conclusi&oacute;n recae sobre un hecho: best seller no es sin&oacute;nimo de un discutible valor literario. O no lo ha sido hist&oacute;ricamente. Obras que hoy se leen como estandartes del g&eacute;nero novel&iacute;stico, especialmente en el siglo XIX, fueron best seller en su d&iacute;a. Y no les denigr&oacute; el apoyo masivo del lector, ni les rest&oacute; un &aacute;pice de calidad. La lista es sorprendente y lo es desde su inicio: el primer best seller de la historia fue <em>Don Quijote de la Mancha</em>. Nombres insignes de las letras concitaron en vida un destacado eco comercial: Charles Dickens, Walter Scott, Mark Twain, Julio Verne, V&iacute;ctor Hugo o un incontinente&nbsp;Alejandro Dumas, autor de unas 600 novelas aunque bastantes de ellas redactadas al alim&oacute;n con colaboradores que, por supuesto, no firmaban.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">Una segunda lectura del libro muestra que en cinco siglos el mundo editorial no ha cambiado sustancialmente. Ya exist&iacute;an en el siglo XVI los problemas que siguen aquejando al sector: las dificultades de publicaci&oacute;n y distribuci&oacute;n, la escasa retribuci&oacute;n al autor, las discutidas cifras de ventas, e incluso la pirater&iacute;a. Un fen&oacute;meno que no parece tan actual considerando que al a&ntilde;o de publicarse la primera edici&oacute;n de <em>El Quijote </em>ya circulaban tres versiones copiadas ilegalmente.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">Tampoco es novedad que el libro m&aacute;s vendido de la historia sea <em>La Biblia </em>( se calcula que entre 2.500 y 6.000 millones de ejemplares vendidos), pero s&iacute; lo parece que el segundo t&iacute;tulo sea <em>El libro rojo</em> de Mao. Tambi&eacute;n es el autor que suma m&aacute;s ventas de ejemplares, incluyendo sus art&iacute;culos y poemarios. La religi&oacute;n y la pol&iacute;tica han sido filones editoriales de alcance universal. <em>EL Cor&aacute;n </em><strong>y</strong><em> el Libro del Morm&oacute;n</em> figuran en los puestos de mayor distribuci&oacute;n, junto con, curiosamente, el <em>Manual del Boy Scout</em>, lo cual dice mucho de la extra&ntilde;a asociaci&oacute;n de ideas que puebla las librer&iacute;as.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">Por &uacute;ltimo, para curiosos devoradores de estad&iacute;sticas: Tolkien, Dickens y &Aacute;gata Christie suelen protagonizar la mayor&iacute;a de los estudios sobre los novelistas m&aacute;s rentables.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: times new roman,times; font-size: large;">Cambian los gustos, las modas literarias y los g&eacute;neros se solapan en las preferencias del p&uacute;blico pero hay un elemento que no var&iacute;a: la necesidad del hombre por contar historias, y la necesidad de leerlas. Puede ser en un incunable o en el formato digital m&aacute;s avanzado. No importa. Como reza el subt&iacute;tulo del libro, al fin y al cabo, son las lecturas apasionantes que han marcado nuestra vida.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 10 Mar 2011 22:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>BLUNT, EL INTOCABLE</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2011/030801-blunt-el-intocable.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2011/030801-blunt-el-intocable.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">No hab&iacute;a le&iacute;do nada de John Banville hasta que hace unos d&iacute;as compr&eacute; &ldquo;El intocable&rdquo;. &nbsp;El t&iacute;tulo ilustra la vida de Antonhy Blunt, el m&aacute;s enigm&aacute;tico y sofisticado esp&iacute;a del llamado c&iacute;rculo o grupo de Cambridge, cinco reto&ntilde;os de la alta sociedad brit&aacute;nica que entregaron su vida y los secretos de su pa&iacute;s a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Banville asume algunas licencias literarias para que la identificaci&oacute;n no sea plena. Altera los nombres, var&iacute;a determinadas circunstancias biogr&aacute;ficas y se resiste a nombrar con autenticidad a las personas enga&ntilde;adas por Blunt y su grupo. A pesar de ello, las similitudes resultan tan delatoras que en la primera p&aacute;gina ya se traza un perfil de Blunt calcado de su ficha oficial en el MI5.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">A diferencia del resto de compinches, Blunt fue un agente sutil y poco activo. Suscribi&oacute; un compromiso m&aacute;s te&oacute;rico que real. No particip&oacute; del fanatismo de Guy Burgess, no igual&oacute; la actividad fren&eacute;tica de Kim Philby, no dispuso del acceso privilegiado al poder de Donald McLean, ni tampoco desvel&oacute; secretos vitales sobre la estrategia militar alemana como hizo John Cairncross. Sus logros languidec&iacute;an respecto al historial del resto, pero Mosc&uacute; siempre le consider&oacute; una pieza exclusiva; un infiltrado latente en el coraz&oacute;n del Estado brit&aacute;nico.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Los servicios sovi&eacute;ticos ten&iacute;an motivos para creerlo. Blunt alternaba su labor de director del Courtauld Institut of Art con la de conservador de la Pinacoteca Real. Frecuentaba al propio &nbsp;Rey Jorge VI (el Colin Firth de &ldquo;El discurso del Rey&rdquo;), despachaba asiduamente con la Reina, prima de su madre, y la nobleza le asediaba con infinidad de citas y actos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Todo termin&oacute; cuando Margareth Thatcher desvel&oacute; p&uacute;blicamente la doble vida del &nbsp;venerado profesor. Le hubiese gustado que se le recordara como un erudito, un historiador y cr&iacute;tico de arte de extraordinaria sensibilidad, pero pas&oacute; a la historia como el &nbsp;arquetipo del traidor. Posiblemente era lo que exig&iacute;a la &eacute;poca y el grado de alarma social que su caso gener&oacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Lo cierto es que su &uacute;nica pasi&oacute;n se limitaba a las gamas de formas y colores que rechazaba definir s&oacute;lo como pintura. Su concepto vital era el arte, y a &eacute;l se entreg&oacute; con un ardor y arrojo en apariencia incompatibles con sus modales comedidos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&ldquo;El intocable&rdquo; deja clara su escala de valores: siempre el arte antes que la pol&iacute;tica, siempre la pintura antes que el espionaje, siempre Poussin antes que Stalin, siempre &eacute;l antes que todo. &nbsp;Banville dibuja tambi&eacute;n un retrato humano: fr&iacute;volo, fr&iacute;o, extraordinariamente inteligente, distante, clasista, un estoico del siglo XX, un relativista que s&oacute;lo acab&oacute; creyendo en s&iacute; mismo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Blunt ya mereci&oacute; hace unos a&ntilde;os una excelente biograf&iacute;a de la periodista brit&aacute;nica Miranda Carter, editada en Espa&ntilde;a por Tusquets. Su figura sobrevuela otras obras literarias, series televisivas y alguna pel&iacute;cula. Ninguna de entidad, creo, a excepci&oacute;n de una correcta serie que realiz&oacute; la BBC.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">S&oacute;lo cirujanos de fino bistur&iacute; como Banville pueden diseccionar un personaje sumamente complejo al que se ha pretendido ridiculizar con una torpe etiqueta: el gentleman que jug&oacute; a ser comunista. La &uacute;nica verdad posiblemente s&oacute;lo la supo &eacute;l y nunca la revel&oacute;. Tal vez crey&oacute; que nunca se traicion&oacute; a s&iacute; mismo.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 08 Mar 2011 17:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>PROM&#xC9;TEME QUE SER&#xC1;S LIBRE</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2011/022301-prometeme-que-seras-libre.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2011/022301-prometeme-que-seras-libre.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Jorge Molist tiene una virtud como escritor: no enreda al lector con giros inexplicables ni acrobacias literarias. Sabe lo que quiere: atrapar al lector, envolverle en una historia, adherirlo a las p&aacute;ginas del libro y dejar en todo caso una pregunta sin respuesta cuando se pasa de l&iacute;nea: &iquest;qu&eacute; ocurrir&aacute; despu&eacute;s?. Y sabe c&oacute;mo conseguirlo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Desde la primera p&aacute;gina de su nueva novela, <em>Prom&eacute;teme que ser&aacute;s libre</em>, Molist no da tregua al lector. Un peque&ntilde;o pueblo de pescadores (Llafranc, Girona) en 1484 es el escenario donde arranca la peripecia vital de un joven de 13 a&ntilde;os, Joan. A partir del&nbsp; ataque inicial que acaba con la vida de su padre y el secuestro de su madre, el joven debe abrirse camino en una Barcelona a&uacute;n medieval que sufre su propio declive como urbe mediterr&aacute;nea.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">A trav&eacute;s de Joan, Molist traza un retrato documentado y ameno de la vida a finales del siglo XV, enlazando la biograf&iacute;a del protagonista con los acontecimientos hist&oacute;ricos que marcan su existencia y la de un pa&iacute;s que se forja entonces con el matrimonio de Fernando de Arag&oacute;n e Isabel de Castilla.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">La novela admite muchas lecturas. Es, desde luego, una novela hist&oacute;rica, pero es tambi&eacute;n un tratado de divulgaci&oacute;n sobre el mundo occidental que abandonaba la oscuridad de la Edad Media y buscaba la apertura luminosa del Renacimiento. Se puede leer tambi&eacute;n como un homenaje al libro, a los primeros artesanos del papel, a los h&aacute;biles copistas que propagaron con oficio y dedicaci&oacute;n al dif&iacute;cil arte de la caligraf&iacute;a. Incluso se puede leer como una gu&iacute;a oculta de la Barcelona medieval, tan presente en el laberinto de calles que forman el barrio G&oacute;tico y en el alma de la ciudad vieja.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;"><em>Prom&eacute;teme que ser&aacute;s libre</em> (Temas de Hoy) no es una obra maestra ni su estilo deslumbra, pero cumple honestamente su cometido: entretiene, te presta un mundo ajeno para convertir en propio, genera cierta adicci&oacute;n y ense&ntilde;a. No me parece poco para un libro.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Aspira a ser un best seller y ojal&aacute; lo consiga. La literatura comercial puede ser tambi&eacute;n &nbsp;un g&eacute;nero digno y respetable que atrae al mundo editorial a miles de lectores que de otro modo pasar&iacute;an de puntillas por las librer&iacute;as.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Que sea, en definitiva, el lector qui&eacute;n decida.</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 23 Feb 2011 21:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>PENUMBRA</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2011/012701-penumbra.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2011/012701-penumbra.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Penumbra. Animalario estrena su nuevo montaje. Sobre un escenario plastificado, casi adherido al suelo en un mar de pl&aacute;sticos arrugados, hay un entarimado a medio hacer, un boceto de hogar con las paredes desnudas, listones que se cruzan y simulan una casa.En ella una familia desgrana una realidad gris que soporta al borde de la desesperaci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Penumbra no habla de grandes tragedias ni de situaciones ins&oacute;litas, explora sensaciones que habitan en todos: la resignaci&oacute;n, los sue&ntilde;os frustrados, la desilusi&oacute;n y las vidas al l&iacute;mite. Plantea en hora y cuarto, un tiempo breve para una funci&oacute;n teatral pero sobrado para exponer un dilema vital, c&oacute;mo la rutina cotidiana puede imponerse sobre las aspiraciones que un d&iacute;a dise&ntilde;aron un futuro.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">No se trata de una obra reflexiva sino intuitiva. Busca conmover o emocionar antes que teorizar. Pero resulta inevitable que suscite un mayor o menor grado de identidad con el espectador porque en ella est&aacute;n presentes muchos de los temores que compartimos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Guillermo Toledo, Alberto San Juan, Nathalie Poza y Luis Bermejo afrontan el montaje m&aacute;s personal de la compa&ntilde;&iacute;a entregando en &eacute;l su saber hacer y parte de sus propias impresiones. La obra surgi&oacute; de un taller de la compa&ntilde;&iacute;a en la que actores y equipo t&eacute;cnico confesaban sus inseguridades. Despu&eacute;s, Juan Cavestany y Juan Mayorga dieron forma y l&iacute;mites a un retrato familiar que aspira a ser un reflejo colectivo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Al final, todo se reduce a una pregunta: &iquest;Porqu&eacute; sentimos miedo cuando se apaga la luz? , quiz&aacute; porque hay temores que siempre nos acompa&ntilde;an.&nbsp;&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 27 Jan 2011 11:52:00 +0000</pubDate></item><item><title>BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/121501-buenas-noches-y-buena-suerte.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/121501-buenas-noches-y-buena-suerte.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Una de las m&aacute;ximas del periodismo aduce que el periodista nunca debe ser noticia. Y un periodista, seguramente contra su voluntad, acaba de incumplirla. I&ntilde;aki Gabilondo, sin victimismos, anuncia que se marcha. Deja el periodismo activo o, al menos, abandona su presencia en los medios. La voz grave que arropaba las ma&ntilde;anas de sensatez y el rostro familiar que permit&iacute;a digerir la informaci&oacute;n sin estridencias, se retira a un segundo plano. El detonante ha sido el anunciado cierre de CNN+ y la muerte programada de los servicios informativos de Cuatro. Esa manera reposada, y en mi opini&oacute;n l&uacute;cida, de sopesar la actualidad, no tienen cabida. Tenemos medio centenar de canales pero ninguno encaja en el perfil de un periodismo a la vieja usanza.</span></p><div style="text-align: justify;"></div><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">La reflexi&oacute;n que esto sugiere&nbsp;trasciende el caso Gabilondo. Indica que la crisis del periodismo no es s&oacute;lo econ&oacute;mica y tecnol&oacute;gica. Es mucho m&aacute;s profunda. Atenta contra su esencia que, a lo que parece, ya no busca la verdad, ni la denuncia, ni siquiera aspira a interpretar honestamente las claves del mundo que nos rodea.&nbsp;&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">S&eacute; que el diagn&oacute;stico es injusto con la actitud honrada de muchos profesionales. S&eacute; que la mayor&iacute;a cumple dignamente con una labor que quiz&aacute; un d&iacute;a intuy&oacute; vocacional y posiblemente hoy resulte tediosa. S&eacute; que muchos comparten esta inquietud y que en otros se ha instalado una percepci&oacute;n resignada. Y s&eacute; que casi todos nos limitamos a sobrevivir, porque un periodista tambi&eacute;n es un ser mortal que paga facturas, adeuda hipotecas y procura mantener su peque&ntilde;o mundo a flote.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Es posible que mucha gente considere esta visi&oacute;n alarmista o exagerada. Les ruego que me corrigan. entras tanto, seguir&eacute; pensando que esta &uacute;ltima gota s&oacute;lo ha rebosado un mar en permanente tempestad. Hubo despidos masivos en TVE, los hubo en A3, los hubo en ABC y los hubo en El Pa&iacute;s. Ahora se cierra CNN+ y se reduce la plantilla informativa de Cuatro. El &uacute;ltimo informe de la Asociaci&oacute;n de la Prensa de Madrid cifra en uno de cada cuatro los periodistas que han perdido su empleo este a&ntilde;o.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">El horizonte que sobrevuela el futuro est&aacute; te&ntilde;ido de incertidumbre y en esta guerra larvada, como siempre, la v&iacute;ctima es la verdad. Ning&uacute;n medio habla de la crisis real que acosa al periodismo. Nos enteramos por los hechos consumados: compa&ntilde;eros que est&aacute;n en el paro, compa&ntilde;eros que prev&eacute;n estarlo en breve o compa&ntilde;eros que se reciclan cuando se les cierran todas las puertas. Hay otros s&iacute;ntomas menos dram&aacute;ticos pero&nbsp;m&aacute;s elocuentes del signo de los tiempos: la informaci&oacute;n retrocede ante la opini&oacute;n, la opini&oacute;n ponderada desaparece a favor del predicador, y el predicador logra hacer de la informaci&oacute;n, espect&aacute;culo. Pero ya no es periodismo, aunque se llame as&iacute; o&nbsp;genere m&aacute;s audiencia, por mucho que hombres grises provistos de balances pretendan&nbsp;dignificar&nbsp;as&iacute; una televisi&oacute;n que ellos mismos recomiendan no ver.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Suscribo lo dicho por Gabilondo hace unos d&iacute;as sobre el estado de la profesi&oacute;n. &ldquo;No hay confusi&oacute;n en los dem&aacute;s. Los confundidos somos nosotros.&rdquo;</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 15 Dec 2010 14:46:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL DISCURSO DEL NOBEL</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/120901-el-discurso-del-nobel.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/120901-el-discurso-del-nobel.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">No soy imparcial. Me resulta imposible contemplar con una distante objetividad el discurso de Vargas Llosa al recoger el premio Nobel. De los discursos procuro huir siempre que puedo, pero &eacute;ste es el primero al que hubiese deseado ardientemente asistir e incluso insistir en su conveniencia.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;Es verdad que s&oacute;lo he captado fragmentos aislados, que estos deb&iacute;an ser los m&aacute;s emotivos y que es posible que el conjunto de la intervenci&oacute;n no mantuviese un nivel tan conmovedor. A&uacute;n as&iacute; dos elementos sobrevuelan la intervenci&oacute;n de Vargas Llosa y la hacen distinta de un discurso ordinario; lo convierten, de hecho, en un modelo donde brilla el entusiasmo y el compromiso personal. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Vargas llosa habl&oacute; y llor&oacute;, y ninguno de los dos hechos puede considerarse habitual en esta entrega de premios. Al decir hablar, expreso una percepci&oacute;n. S&iacute;, habl&oacute;. No ley&oacute; rutinariamente, no hizo elogio de la pedanter&iacute;a, no utiliz&oacute; el atril para elevar su magisterio&nbsp;varios metros por encima de la comprensi&oacute;n com&uacute;n. Por el contrario, se mostr&oacute; humanamente fr&aacute;gil y terrenal, entregado a una pasi&oacute;n llamada literatura que no s&oacute;lo ha sido una forma de vida, sino la &uacute;nica que &eacute;l cree posible. No se reconocer&iacute;a en otro pasado. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Si la literatura ha sido su debilidad su mujer ha sido su fortaleza. De ambas dependencias nutre su creatividad y la eterna sensaci&oacute;n de ser un hombre febrilmente activo: en la literatura, en la docencia, en la pol&iacute;tica. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Llosa llor&oacute;. Y hacerlo en la tribuna del premio m&aacute;s reconocido del mundo a&uacute;n no s&eacute; si es un ejercicio de valent&iacute;a o de desnuda sinceridad. Pasar&aacute; al anecdotario del galard&oacute;n sueco como el primer premiado que no pudo evitar las l&aacute;grimas que otros debieron sentir y contener. No es que llorar le reste o le a&ntilde;ada m&eacute;rito, pero es la constataci&oacute;n emotiva de que hay vida tras el Nobel, qu&eacute; ser humano, fr&aacute;gil y natural puede convivir con el prestigio literario o que una pasi&oacute;n puede encender una vida, alimentarla y consumirla con id&eacute;ntico ardor de principio a fin. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">De sus palabras, reitero, me quedo con esto &uacute;ltimo. Por admiraci&oacute;n y tambi&eacute;n por envidia.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 09 Dec 2010 14:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>DIPLOMACIA DE BAR</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/113001-diplomacia-de-bar.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/113001-diplomacia-de-bar.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Los r&iacute;os de tinta vertidos, y los que vendr&aacute;n,&nbsp; o las palabras solemnes que celebran o critican no son tan elocuentes. El juicio m&aacute;s sensato que he escuchado sobre las filtraciones de wikileaks no pretend&iacute;a sentar doctrina ni mover los cimientos de ning&uacute;n equilibrio planetario. En su modestia resultaron certeras y simples como casi siempre suele ser la realidad cuando se le desnuda de artificios. Mientras Antonio me serv&iacute;a un caf&eacute; entre titular y titular del peri&oacute;dico, se despach&oacute; con la frase que ahora inspira estas l&iacute;neas y en la que mi ignorancia se cobija: &ldquo;Co&ntilde;o, si va a haber m&aacute;s diplomacia en la barra de un bar&rdquo;. Y sin dar mayor importancia a&ntilde;adi&oacute; la leche.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">No le falta raz&oacute;n a Antonio, la misma que sobra a quienes pretenden imponer normas de protocolo a la comprensi&oacute;n de unos textos que son, en el mejor de los casos, di&aacute;fanos en su lenguaje y transparentes en su contenido. La diplomacia viene a ser al Departamento de Estado lo que el diario secreto a un adolescente, la agenda oculta de sus peleas de colegio. Ocurre que en el patio se juegan m&aacute;s que la merienda.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Si no entend&iacute; mal a Antonio, creo que &eacute;l a&ntilde;adir&iacute;a que esto no es cosa de uno, sino que a la pelea se suman todos desde el pupitre, nadie se salva de arrear una colleja al de delante a poco que se descuide.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Para el segundo caf&eacute; Antonio me hab&iacute;a reservado una nueva andanada de profundidad: &ldquo;&iquest;Para esto tanta escuela diplom&aacute;tica?&rdquo;. A esas alturas ya le&iacute;a los titulares bajo un prisma distinto. No era tan importante lo que se dec&iacute;a sino c&oacute;mo se dec&iacute;a y el sentido critico que reflejaba. M&aacute;s que un manual de relaciones internaciones ante mi se abr&iacute;a todo un vadem&eacute;cum cl&iacute;nico, o un estudio psicol&oacute;gico digno de la sobremesa m&aacute;s pendenciera: hipocondr&iacute;aco, juerguista, trasnochado, demente, obsesivo y una sucesi&oacute;n sin fin de lindezas similares. La suma de tales desdichas confesadas en cables secretos rige nuestros destinos. As&iacute; que me ped&iacute; un tercer caf&eacute; y cerr&eacute; el peri&oacute;dico. Antonio ya no dijo nada, pero es como si le hubiera escuchado: &ldquo;Co&ntilde;o as&iacute; va el mundo.&rdquo;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 30 Nov 2010 23:52:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA BANALIDAD DEL MAL</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/112201-la-banalidad-del-mal.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/112201-la-banalidad-del-mal.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&iexcl;Qu&eacute; enga&ntilde;osa puede ser una imagen! y &iexcl; qu&eacute; sencilla resulta la impostura! Est&aacute; de pie sobre una escalera, luce un traje de corte impecable, mantiene una pose de hombre seguro, corbata a rayas y la pierna derecha doblada mostrando el brillo de unos zapatos relucientes. A su lado su hijo ejerce como estampa infantil del mito ario: rubio, sonriente, en apariencia feliz.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;&iquest;Podr&iacute;a acaso observarse en esa fotograf&iacute;a la representaci&oacute;n del mal? No, claro que no. Y, sin embargo, lo es. No de un mal en abstracto sino de uno concreto, cuantificable y tasado: el que Aribert Heim ejerci&oacute; como m&eacute;dico de la enfermer&iacute;a (revier) del campo de exterminio de Auschwitz durante apenas cinco semanas en 1941. Fue suficiente ese tiempo para a&ntilde;adir su nombre al de otros genocidas que encontraron en el nazismo el para&iacute;so natural para sus cr&iacute;menes.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;Las cartas que hoy publica El Pa&iacute;s atribuidas a Heim durante sus tres d&eacute;cadas de fuga supuestamente oculto en Egipto muestran que el germen del mal anida y no se extingue en ciertas personas. Resulta tan dram&aacute;tico el testimonio de los hechos atroces que protagoniz&oacute; como desoladora la ausencia de una m&iacute;nima conciencia de culpa en los a&ntilde;os siguientes.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;Hombre culto, ginec&oacute;logo de formaci&oacute;n, Heim escribi&oacute; durante esos a&ntilde;os a su familia en Alemania cartas con nombres cifrados para no ser detectado, con una caligraf&iacute;a pulcra y cuidada. Su lectura evidencia las miserias en que se refugi&oacute; para ocultar su responsabilidad: cumpli&oacute; con su pa&iacute;s, obedeci&oacute; &oacute;rdenes, el sionismo es culpable, adem&aacute;s de la insistente petici&oacute;n de dinero a sus hijos. Pero en ninguno de los textos menciona remordimiento alguno ni escribe una sola vez la palabra v&iacute;ctimas para referirse a los prisioneros a los que inyectaba cloruro de magnesio en el coraz&oacute;n para provocar su muerte.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;De las cartas&nbsp;se proyecta la imagen de una mente fr&iacute;a e inteligente, un hombre amoral que no se plante&oacute; dilema alguno, y que, en todo caso, mat&oacute; con indiferencia, con la misma naturalidad con que luego vivi&oacute; en Baden Baden hasta su hu&iacute;da.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;Cuando Hanna Arendt escribi&oacute; &ldquo;Eichmann en Jerusal&eacute;n&rdquo; defini&oacute; con una exactitud inquietante ese tipo de comportamiento: la banalidad del mal, la que practican hombres &ldquo;normales&rdquo; sin un particular instinto asesino del mismo modo que podr&iacute;an poner sellos en una oficina o expedir certificados en una ventanilla.&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Hoy sabemos que la banalidad del mal tiene tambi&eacute;n rostro concreto y la tonalidad sepia de una fotograf&iacute;a &ldquo;normal&rdquo; tomada a la puerta de un colegio.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 22 Nov 2010 00:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>SOS PARA LA BIBLIOTECA AMAZ&#xD3;NICA</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/111801-sos-para-la-biblioteca-amazonica.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/111801-sos-para-la-biblioteca-amazonica.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Alguna vez he escrito sobre la Biblioteca Amaz&oacute;nica, un peque&ntilde;o para&iacute;so de papel enclavado a orillas del r&iacute;o Amazonas. Desde hace veinte a&ntilde;os desempe&ntilde;a un papel fundamental para el conocimiento de la cultura amaz&oacute;nica, particularmente la peruana.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;La biblioteca, que fund&oacute; el religioso espa&ntilde;ol Joaqu&iacute;n Garc&iacute;a, est&aacute; situada en Iquitos y es considerada la segunda mejor del mundo en ese &aacute;mbito despu&eacute;s de la de Manaos (Brasil). Desde su fundaci&oacute;n ha crecido gracias a aportaciones voluntarias y ayudas oficiales. Cuenta con un presupuesto muy modesto y un equipo m&iacute;nimo de gente que compensa su escasez con una dedicaci&oacute;n y un empe&ntilde;o admirables. Centro de referencia mundial para el estudio de la Amazon&iacute;a, su &uacute;ltimo hu&eacute;sped ilustre fue Mario Vargas Llosa, quien document&oacute; en ella parte de su &uacute;ltimo novela &ldquo;El sue&ntilde;o del celta&rdquo;. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Ahora, la biblioteca est&aacute; en serio peligro de cierre por falta de fondos. El gobierno local de Loreto, la regi&oacute;n peruana cuya capital es Iquitos, hace meses que no abona la partida mensual m&iacute;nima para su mantenimiento: 2.500 soles, algo menos de 700 euros. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Con esa cantidad, que a nosotros nos puede parecer insignificante, la direcci&oacute;n de la biblioteca pagaba los gastos ordinarios de luz, tel&eacute;fono, internet y limpieza, e incluso el salario de sus pocos empleados. Las peque&ntilde;as cuotas de los socios se empleaban para reponer material y comprar nuevos t&iacute;tulos. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">A fin de evitar el cierre, la biblioteca ha iniciado una colecta y una campa&ntilde;a de solidaridad para lograr autofinanciarse y mantener abiertas sus puertas. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Desde aqu&iacute; os invito a todos los que quer&aacute;is a colaborar. La direcci&oacute;n de correo es <a href="mailto:bibliotecamazonica@gmail.com">bibliotecamazonica@gmail.com</a>. No acostumbro a este tipo de peticiones pero creo que la causa lo merece. Muchas gracias</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 18 Nov 2010 00:28:00 +0000</pubDate></item><item><title>HERENCIA DE ARENA</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/110901-herencia-de-arena.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/110901-herencia-de-arena.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Los sucesos de El Aai&uacute;n nos recuerdan que, con independencia de la actitud depredadora de Marruecos, treinta y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s Espa&ntilde;a es responsable o, sin eufemismos, culpable. Ocupamos, acumulamos nuestra aventura colonial de razones civilizadoras y cuando nos interes&oacute;, o no qued&oacute; m&aacute;s remedio, dejamos aquel lugar y a aquella gente entregados a un poder desp&oacute;tico. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Si la raz&oacute;n de Estado aconseja medir nuestras relaciones con Rabat, alg&uacute;n otro tipo de raz&oacute;n deber&iacute;a corregir un pasado que ni es honroso ni lejano. Mantenemos una deuda pendiente con un desierto que repartimos a capricho, como dejamos un legado de miseria en la actual Guinea Ecuatorial. Ambos territorios atesoran riquezas naturales suficientes para conceder un cierto nivel de prosperidad a sus habitantes, pero unos contin&uacute;an exiliados en jaimas instaladas en territorio argelino y otros malviven bajo una dictadura feudal. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">No hace tanto ambos territorios se estudiaban como parte integrante de Espa&ntilde;a. Su estatus &uacute;ltimo no era de colonia sino de provincia y administrativamente eran consideradas igual que cualquier otra, hasta que se extirparon del mapa y de una historia com&uacute;n que parec&iacute;a avergonzar a quienes antes defend&iacute;an su espa&ntilde;olidad. Nunca se dice aunque sea cierto que, dado el vac&iacute;o legal sobre la soberan&iacute;a del Sahara, Espa&ntilde;a sigue siendo ante el derecho internacional potencia colonizadora en ese territorio y, por tanto, su pueblo goza del amparo legal de nuestro pa&iacute;s. La misma raz&oacute;n de Estado aconseja silenciar una verdad jur&iacute;dica que nadie cumple. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Os recomiendo &ldquo;El m&eacute;dico de Ifni&rdquo; de Javier Reverte.</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 09 Nov 2010 12:28:00 +0000</pubDate></item><item><title>UN CELTA Y SUS SUE&#xD1;OS</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/110501-un-celta-y-sus-suenos.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/110501-un-celta-y-sus-suenos.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&nbsp;Recuerdo una ventana amplia y luminosa. Tras ella se recortaba la frondosidad de las copas de los &aacute;rboles. Era necesario asomarse bastante para apreciar, tras el verde que cubr&iacute;a el horizonte m&aacute;s inmediato, el a&ntilde;il limpio del cielo y el azul denso, a veces turbio, del agua rugiendo y fluyendo. Recuerdo ese contraste de colores y como me distra&iacute;a una y otra vez de mi mesa de estudio. Trabajaba al lado de la ventana siempre abierta. A trav&eacute;s de ella respiraba una brisa fresca y h&uacute;meda que templaba el calor ambiente y te envolv&iacute;a de impresiones. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En otro lugar, esas sensaciones parecer&iacute;an lejanas, pero all&iacute; te asaltaban a cada instante. Bastaba con levantarse, andar unos pasos y asomarse de nuevo a aquel umbral que delimitaba el silencio de mi espacio con la explosi&oacute;n de vida que poblaba el exterior. Aquellos &aacute;rboles eran la avanzadilla de la selva que nos rodeaba; aquel r&iacute;o era el Itaya, un afluente poderoso del Amazonas; y esa ciudad se llama Iquitos. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">La biblioteca en la que trabajaba no era espectacular ni especialmente hermosa. Tampoco la solemnidad o el silencio que la ocupaban parec&iacute;an distintos a los de cualquier otra. La sala de lectura era sobria pero agradable, decorada con maderas y motivos selv&aacute;ticos. Sin embargo, pocos lugares atesoran el encanto y el privilegio de almacenar la historia cuando la historia sigue estando al otro lado de la ventana.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">La Biblioteca Amaz&oacute;nica de Iquitos es una peque&ntilde;a joya anclada en el tiempo. Construida sobre un antiguo edificio noble a orillas del r&iacute;o Itaya, hoy pasa por ser la mejor biblioteca del mundo especializada en la Amazon&iacute;a. Se trata de un proyecto privado nutrido con aportaciones voluntarias y muchas veces particulares. Cualquier peque&ntilde;o libro, cualquier foto an&oacute;nima que de testimonio de otro tiempo, cualquier dato interesante para reconstruir el pasado de esa tierra, es bienvenido. </span><span style="font-size: medium;">De todo ello se ocupa un religioso espa&ntilde;ol, un veterano de la defensa de los derechos ind&iacute;genas llamado Joaqu&iacute;n Garc&iacute;a, responsable tambi&eacute;n del Centro de Estudios de la Amazon&iacute;a Peruana (CEAP), el m&aacute;s activo centro acad&eacute;mico para documentar el ayer y el hoy de la inmensa extensi&oacute;n selv&aacute;tica del Per&uacute;. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Fue all&iacute; donde o&iacute; por primera vez el nombre de Roger Casement, y tambi&eacute;n donde escuch&eacute; con insistencia las referencias a un r&iacute;o y a un territorio fronterizo entre Per&uacute; y Colombia llamados El Putumayo. En la historia universal de la infamia este lugar tiene reservado un espacio propio: los cr&iacute;menes del Putumayo. All&iacute; se explot&oacute;, esclaviz&oacute; y masacr&oacute; a miles de ind&iacute;genas para encadenarlos de por vida a la extracci&oacute;n del caucho. El responsable de aquel horror, el magnate Julio C&eacute;sar Arana, viv&iacute;a c&oacute;modamente entre Lima y Londres rindiendo rentabilidades a medida que el precio del caucho ascend&iacute;a en los mercados. Roger Casement, como antes hizo en el Congo Belga, denunci&oacute; p&uacute;blicamente las atrocidades cometidas en nombre de la civilizaci&oacute;n y logr&oacute; el efecto de destruir a Arana como empresario aunque no como pol&iacute;tico. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">No muy lejos de la Biblioteca Amaz&oacute;nica se encuentra la mansi&oacute;n desde la que Arana edific&oacute; su imperio, una calle lleva su nombre y s&oacute;lo recientemente el apellido Arana se ha asociado institucionalmente al tr&aacute;gico episodio que protagoniz&oacute;. Ninguna calle de Iquitos recuerda a Casement y muy pocos saben en la ciudad quien fue. El Gobierno brit&aacute;nico, responsable de su fusilamiento por traici&oacute;n durante la Primera Guerra Mundial, tambi&eacute;n ha contribuido a silenciar su figura. Ahora Vargas Llosa novela magistralmente su vida en &ldquo;El sue&ntilde;o del celta&rdquo;. </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Mientras comienzo a leerla recuerdo aquella ventana desde la que era posible asomarse a un mundo prodigioso y rendirse a su grandeza. Al hacerlo pienso en la extra&ntilde;a condici&oacute;n humana que anida en seres capaces de convertir tales para&iacute;sos en un infierno. Y pienso en Conrad, amigo de Casement, cuando describi&oacute; la maldad que habita &ldquo;El coraz&oacute;n de las tinieblas&rdquo;. Quiz&aacute; esa biblioteca modesta pero digna pueda ser lo m&aacute;s opuesto a la realidad oscura que Casement presenci&oacute; un siglo antes. Tal vez podr&iacute;a encarnar el sue&ntilde;o del celta.</span></p>]]></description><pubDate>Fri, 05 Nov 2010 13:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>UN HOMBRE EN CARABANCHEL</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/102901-un-hombre-en-carabanchel.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/102901-un-hombre-en-carabanchel.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En mi barrio, durante la d&eacute;cada de los 80, &uacute;nicamente viv&iacute;an dos personas famosas. Uno era Rosendo; la otra, Marcelino Camacho. Carabanchel no ofrec&iacute;a muchos atractivos, quiz&aacute;s por eso nos gustaba se&ntilde;alar con orgullo el modesto piso donde siempre habitaba el hombre del cuello alto que protagonizaba portadas y aparec&iacute;a en televisi&oacute;n. Muy cerca, sobresal&iacute;a la c&uacute;pula de la prisi&oacute;n donde pas&oacute; una d&eacute;cada. Hoy, al conocer&nbsp;la noticia de su muerte, siento que una persona digna y algunos de mis recuerdos desaparecen con &eacute;l.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">De Marcelino se dir&aacute;n muchos elogios. Y seguramente merecidos, lo que no siempre ocurre con los obituarios generosos. Yo opto por el que personalmente me acerca m&aacute;s a &eacute;l. Para mi ser&aacute; el hombre que nunca mud&oacute; de barrio. Creo que eso es decir mucho cuando con ello se reconoce la dignidad, la coherencia y la &eacute;tica. Entre el personaje y la persona prefiero recordar a esta &uacute;ltima, a quien supo vivir sin renunciar a sus ideas, ni siquiera aparc&aacute;ndolas discretamente para gozar de privilegios a los que siempre renunci&oacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Con una honestidad que hoy se extra&ntilde;a, nadie le record&oacute; nunca de donde ven&iacute;a porque siempre lo supo, ni tuvo que preguntarse hacia donde iba porque siempre estuvo en el mismo sitio.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">A veces las asociaciones de ideas son extra&ntilde;as. S&eacute; que no es el d&iacute;a pero no puedo evitar comparar su figura con ese otro personaje famoso por hacer exactamente lo contrario: mudar constantemente sin que nadie acierte nunca a ubicarle. Compartieron un tiempo, ciertas ideas, una militancia e incluso la c&aacute;rcel. El primero hizo de ella una etapa en su camino, sin m&aacute;s. El otro utiliz&oacute; un pasado para colgarse medallas que se oxidaron sin lustre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">De tanto reinventarse a s&iacute; mismo, este segundo personaje se ha convertido en un buf&oacute;n irreconocible consumido por el ego. No es desde luego Garc&iacute;a M&aacute;rquez, ni Henry Miller ni Jaime Gil de Biedma, por m&aacute;s que alguien camufle sus miserias con comparaciones absurdas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Y aunque Marcelino no sea tan le&iacute;do, ni tan viajado, ni tan erudito podr&aacute; presumir siempre de ser m&aacute;s honesto y mejor persona. De otros, en su b&uacute;squeda de la excelencia, s&oacute;lo quedar&aacute; el eco de sus disparates aunque los publiciten como destellos de genialidad.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">&iexcl;Qu&eacute; absurdo!, cuando lo realmente genial en este mundo de hoy es ser fiel a uno mismo y ganarse el respeto propio y de los dem&aacute;s. Lo f&aacute;cil es perderlo, se est&eacute; en Jap&oacute;n o en Espa&ntilde;a.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Va por t&iacute;,&nbsp;vecino.</span></p>]]></description><pubDate>Fri, 29 Oct 2010 15:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA MUJER SIN MIEDO</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/102101-la-mujer-sin-miedo.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/102101-la-mujer-sin-miedo.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">&ldquo;Se llama Marisol Valles Garc&iacute;a y solo escribir su nombre provoca respeto y miedo&rdquo;. Qu&eacute; gran inicio para una gran historia. As&iacute; comienza el art&iacute;culo que hoy publica EL PAIS sobre la nueva jefa de polic&iacute;a de una peque&ntilde;a ciudad fronteriza mexicana llamada Praxedis G. Guerrero. El nombre parece lo de menos porque lo importante es su ubicaci&oacute;n. El municipio, de 3.400 habitantes, se encuentra muy cerca de Ciudad Ju&aacute;rez, en pleno valle de Ju&aacute;rez. Marisol Valles Garc&iacute;a, a sus veinte a&ntilde;os, es la autoridad policial de uno de los lugares m&aacute;s peligrosos del mundo, un enclave asociado al horror desde hace muchos a&ntilde;os. S&oacute;lo el a&ntilde;o pasado murieron en Ciudad Ju&aacute;rez 2.600 personas de forma violenta, casi tantas como habitan el municipio donde Marisol Valles debe hacer cumplir la ley.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">La llaman la mujer valiente. Es crimin&oacute;loga y est&aacute; casada. Ha aceptado el puesto que muchos han rechazado. Y no lo ha hecho por ambici&oacute;n, sino por responsabilidad, porque alguien deb&iacute;a hacerlo. Lo dice con humildad y sin que aparentemente le acose el temor o la duda. Es muy probable que todos esos miedos circulen secretamente por su mente, pero sabe disimularlos. En el municipio vecino hace unos d&iacute;as mataron al comisario de polic&iacute;a y su hijo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">La mujer cuyo nombre provoca respeto y miedo se ha hecho una primera fotograf&iacute;a ante su mesa de trabajo. Su f&iacute;sico es menudo, casi fr&aacute;gil. Es morena y lleva el pelo recogido en una coleta. Usa gafas y su mirada podr&iacute;a ser la de cualquier joven ilusionada en su primer d&iacute;a de trabajo. Vista la imagen sin saber nada de ella, Marisol competir&iacute;a con tantas funcionarias en una jornada laboral ordinaria: papeles, un ordenador, una bufanda, un bolso y un ligero desorden alrededor. Pero otros elementos nos advierten pronto del error: una porra policial cruza la mesa. A su lado, un micr&oacute;fono. Detr&aacute;s aparece una reja y un chaleco antibalas. En una esquina asoma una rosa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Todos esos objetos parecen incongruentes, como si alguien los hubiera dejado all&iacute; por olvido o por error. Ninguno de ellos concuerda con la estampa delicada de Marisol. Observada en su conjunto, la escena no predispone al miedo sino al respeto, incluso a la ternura, porque asusta imaginar cada una de las jornadas con las &nbsp;que la voluntariosa Marisol deber&aacute; convivir. Incluso asumiendo el riesgo, aceptando que la suya es una tarea heroica, resulta imposible ponerse en su piel sabiendo que estar&aacute; en la diana de asesinos provistos de fusiles AK-47.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Sin embargo, Marisol no parece arrepentida. En otras fotos se muestra tranquila y hace gala de un coraje prudente. Sin ser temeraria, se ajusta al sobrenombre que ya ha merecido: la mujer valiente. La mujer cuya realidad supera toda ficci&oacute;n.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Oct 2010 11:28:00 +0000</pubDate></item><item><title>LAS PALABRAS JUSTAS</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/101801-las-palabras-justas.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/101801-las-palabras-justas.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Siempre suele cumplirse la m&aacute;xima: quienes m&aacute;s hablan son quienes m&aacute;s deben callar. Hay personajes p&uacute;blicos con una habilidad especial para decir lo que no deben y hacerlo sin pudor. Es m&aacute;s, cu&aacute;nto m&aacute;s chirr&iacute;a el exabrupto m&aacute;s orgulloso parece su autor de encarnar tan elevada seguridad en su propio discurso. Entre los pol&iacute;ticos esta especie no est&aacute; en absoluto en v&iacute;as de extinci&oacute;n. Por el contrario, parece propagarse con un riesgo de contagio directamente proporcional al r&eacute;dito electoral que se le atribuye.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Hay especialistas en cultivar la prosa desafortunada. Esperanza Aguirre es sin duda una merecida maestra. Su verbo fluido oscila entre lo populista, lo chulesco y lo chabacano. Todo por la libertad de expresi&oacute;n. Ocurre que suele quedar tan encantada de lo que dice que sus o&iacute;dos son incompatibles con otra libertad de expresi&oacute;n que no sea la suya. Los pitidos para otros son m&uacute;sica celestial; para ella, una descortes&iacute;a que merece la censura. Si una entrevista le parece comprometida, la libertad de informaci&oacute;n se convierte en un peligroso ejercicio de parcialidad contra su persona. Ah&iacute; est&aacute;n los casos de Germ&aacute;n Yanke y Ana Pastor. Esperanza Aguirre gusta de la expresi&oacute;n llana y la palabra precisa. Se proclama sincera. Pero si a ella se la etiqueta con la claridad que reclaman sus ideas niega la mayor: ella es liberal, no conservadora. Bien.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">En los juegos de palabras las trampas suelen volverse contra los tramposos. Vienen a ser los que m&aacute;s hablan quienes m&aacute;s deben callar. Gerardo D&iacute;az Ferr&aacute;n abusa, sin duda, de un concepto pobre de los dem&aacute;s. Te llama tonto en la cara y cree que te ha dicho las verdades del barquero. La &uacute;ltima perla cultivada (trabajar m&aacute;s y cobrar menos) del bueno de Gerardo merece un estudio en profundidad sobre la mente atormentada de la que aflora. Freud no sabr&iacute;a si esta frase o aquella otra de comienzos de la crisis (hay que interrumpir el capitalismo temporalmente) corresponden a un so&ntilde;ador o a un sonambulista.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Cierto que la pol&iacute;tica es un g&eacute;nero apto para la fantas&iacute;a. Zapatero se crece en Ponferrada y vaticina nuevas victorias propias, futuros fracasos ajenos. Quiz&aacute;s sea un exceso de optimismo o la visualizaci&oacute;n de otro sue&ntilde;o. Pero, en todo caso, la prudencia parece una virtud escasa en tiempos de zozobra. L&aacute;stima, porque es cuando m&aacute;s se necesita.&nbsp;&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 18 Oct 2010 16:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL GRAN CARNAVAL</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/101401-el-gran-carnaval.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/101401-el-gran-carnaval.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: andale mono,times;">Creo que este planeta m&aacute;s global que nunca ya no se mueve por las leyes de la f&iacute;sica sino a golpe de espect&aacute;culo. Mil millones de personas vieron el rescate de los mineros chilenos, m&aacute;s de los que siguieron el Mundial, casi tantos como los que siguieron at&oacute;nitos la muerte pilotada del 11-s. Tres hitos que han marcado la memoria colectiva de la humanidad en la &uacute;ltima d&eacute;cada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: andale mono,times;">En Chile el espect&aacute;culo no ha hecho m&aacute;s que empezar. Ahora comienza un serial televisado bastante m&aacute;s vergonzante. Las exclusivas pueden ser millonarias, se habla ya de 30.000 euros por entrevista, el equivalente a seis a&ntilde;os de trabajo en la misma mina que pod&iacute;a haber sido una tumba y que hasta ahora dilapidaba impunemente la salud de sus trabajadores con condiciones de trabajo indignas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: andale mono,times;">El final feliz nos ha sumado en una euforia contagiosa. Afortunadamente, esta vez la tragedia se ha evitado, pero ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil impedir la falta de escr&uacute;pulos. No tendr&aacute;n ellos la culpa. Las ofertas que reciban pueden significar la oportunidad de su vida, la salida de un t&uacute;nel m&aacute;s angosto y profundo del que han abandonado. Habr&aacute; incluso qui&eacute;n no s&oacute;lo aprecie la posibilidad de ser rico en unas horas. Habr&aacute; quien valore m&aacute;s la fama, la celebridad de un plat&oacute; de televisi&oacute;n, la tentadora mirada emocionada de millones de espectadores, la vanidosa creencia de sentirse importantes.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: andale mono,times;">Todo ello les envolver&aacute; durante un tiempo, presionar&aacute; sus vidas como si nunca hubiesen abandonado la c&aacute;psula met&aacute;lica que les ha arrancado de la muerte, les obligar&aacute;n a bajar una y otra vez al infierno del que han salido, y llegar&aacute;n quiz&aacute;s a pensar que aquello es lo mejor que les ha pasado en sus vidas duras y humildes.&nbsp;Nadie les recordar&aacute; que pasada la tormenta, cuando las l&aacute;grimas y los testimonios ya no sean rentables, se les devolver&aacute; al anonimato y en el mejor de los casos al recuerdo sincero de mucha gente de buena fe.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: andale mono,times;">Sorprende que en dos meses de cautiverio a 700 metros de profundidad los 33 mineros hayan resistido enteros, no sufran da&ntilde;os y ni siquiera muestren en apariencia secuelas psicol&oacute;gicas. Dice mucho de su entereza y de la capacidad de resistencia que se atesora en el desierto de Atacama. Trabajo duro requiere de hombres duros. Pero dudo de si sabr&aacute;n soportar el acoso medi&aacute;tico que les aguarda. Vivir&aacute;n una vida prestada para lo que de poco sirve la terrible experiencia adquirida en estos dos meses.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: andale mono,times;">Lo dec&iacute;a hoy Hern&aacute;n Rivera Letelier: 33 cruces que no fueron. Dej&eacute;moslo ah&iacute;. Qued&eacute;monos con el ejemplo. Ahorr&eacute;monos el espect&aacute;culo.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 14 Oct 2010 11:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL DISCRETO ENCANTO DEL SECUNDARIO</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/101301-el-discreto-encanto-del-secundario.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/101301-el-discreto-encanto-del-secundario.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No se me ocurre otra palabra m&aacute;s apropiada para definir a Manuel Alexandre que la de entra&ntilde;able. A m&iacute; siempre me lo pareci&oacute;. Entra&ntilde;able sobre el escenario, ante las c&aacute;maras o simplemente en la mesa del Caf&eacute; Gij&oacute;n en la que todas las tardes comulgaba con el rito de la tertulia y el caf&eacute;.</p><p style="text-align: justify;">Alexandre pertenec&iacute;a a esa extra&ntilde;a clase de personas que tienen ganada de antemano la simpat&iacute;a de la gente. Su aspecto arrancaba una sonrisa c&oacute;mplice por el mero hecho de asistir al despliegue de su encanto natural: la sonrisa t&iacute;mida, los ojos melanc&oacute;licos, la mueca de bondad que afloraba sin esfuerzo, la voz reconocible y dulce, lenta como una caricia en el aire.</p><p style="text-align: justify;">Fue el secundario por definici&oacute;n, el actor alejado del primer plano que consegu&iacute;a imponer su presencia discreta a fuerza de talento. Uno pod&iacute;a no recordar el t&iacute;tulo de la pel&iacute;cula pasado un tiempo, u olvidar qui&eacute;n la dirigi&oacute;, pero siempre recordaba que en ella trabajaba Alexandre, ese actor mayor de voz inconfundible que llenaba la pantalla y espacios en nuestro recuerdo.</p><p style="text-align: justify;">Tuve la suerte de verle alguna vez aunque nunca le trat&eacute;. Le ve&iacute;a sentado en su mesa de siempre, junto al ventanal desde el que Madrid se presenta como un escaparate de luces y sombras, con los ojos glaucos fijos en el cristal y la taza de caf&eacute; entre las manos. Sol&iacute;a acompa&ntilde;arle &Aacute;lvaro de Luna. Por la tertulia pasaba mucha gente, y Alexandre parec&iacute;a en la distancia un atento oyente. No hablaba demasiado.</p><p style="text-align: justify;">Ten&iacute;a fama de avaro y mujeriego, y parece que la reputaci&oacute;n era merecida. La acreditada solter&iacute;a de Alexandre no proced&iacute;a de un supuesto recelo hacia las mujeres, sino de todo lo contrario: le gustaban tanto que no pod&iacute;a limitarse a una sola. Su apego por el dinero es herencia de otros tiempos, a&ntilde;os dif&iacute;ciles en que la vida de un actor se desenvolv&iacute;a entre la pobreza y el teatro itinerante.</p><p style="text-align: justify;">Se ha ido un grande. Queda su imagen, su voz, y un espacio vac&iacute;o en un caf&eacute; que fue su segunda casa. La primera siempre fue el escenario.</p>]]></description><pubDate>Wed, 13 Oct 2010 12:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL DISCURSO DEL MIEDO</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/100801-el-discurso-del-miedo.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/100801-el-discurso-del-miedo.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Creemos que cambiamos, que evolucionamos, que mejoramos, pero no es as&iacute;. Mantenemos una apariencia de confiada seguridad en ser m&aacute;s modernos, m&aacute;s razonables que quienes nos precedieron, pero no siempre es as&iacute;. Es suficiente con rascar un poco la superficie para comprobar que la sangre mana por las mismas heridas de siempre. Y me temo que tambi&eacute;n nos asustan los mismos miedos, los temores subjetivos de siempre.</p><p style="text-align: justify;">Leo que Josep Anglada ha estado en Madrid presentando un libro. Se llama &ldquo;Sin mordazas y sin velos&rdquo;. Y es cierto que su autor, concejal en Vic y presidente de &ldquo;Plataforma por Catalu&ntilde;a&rdquo;, se expresa con toda rotundidad, seg&uacute;n &eacute;l diciendo las cosas como son, no como las ve,&nbsp;simplemente como son. Ya deber&iacute;a uno desconfiar de alguien que s&oacute;lo comulga con la verdad absoluta. Pero hay m&aacute;s: Anglada se enorgullece de un discurso provocador, xen&oacute;fobo bajo cualquier punto de vista, y extremista. Una de las frases m&aacute;s celebradas de su presentaci&oacute;n fue:&rdquo; Aqu&iacute; ya no cabe nadie m&aacute;s. Hay que expulsar a los musulmanes de Espa&ntilde;a.&rdquo; Alguien parece que grit&oacute; a continuaci&oacute;n: &ldquo;Y a los sudacas tambi&eacute;n.&rdquo; Y el auditorio, unas 150 personas, irrumpi&oacute; en aplausos.</p><p style="text-align: justify;">No era un auditorio concurrido s&oacute;lo por radicales con la masa encef&aacute;lica disuelta por el discurso del odio. En absoluto. El acto se hab&iacute;a programado para dar una apariencia de seriedad, el educado debate que no fue, para adornar una ideolog&iacute;a extrema con las virtudes de la reflexi&oacute;n. Buscaron rostros conocidos: periodistas como Enrique de Diego; la anunciada presencia de Jes&uacute;s Neira finalmente ausente; el nieto de Blas Pi&ntilde;ar; o Miguel Bernat, presidente de esa cosa extra&ntilde;a llamada &ldquo;Manos Limpias&rdquo;, cuyas manos nunca muestra y desde luego no parecen limpias. Lo mejor de cada casa.</p><p style="text-align: justify;">Hay que agradecerle a Anglada su sinceridad. Ni niega ni rechaza su pasado. Milit&oacute; en Fuerza Nueva y era hombre de confianza del notario m&aacute;s temido de la transici&oacute;n. Quiz&aacute;s por ello hoy se ha impuesto la misi&oacute;n redentora de dar fe del abismo al que estamos abocados. Otros como &eacute;l celebran que a&uacute;n haya voces claras que se eleven sobre la mediocridad pol&iacute;tica y la correcci&oacute;n del pensamiento &uacute;nico. Se trata de eso: de llamar a la cosas por su nombre y proponer soluciones sin rodeos. Supongo que creen haber descubierto la p&oacute;lvora de la autenticidad, la esencia del hombre valiente, la visi&oacute;n luminosa que refleja la ceguera de los dem&aacute;s, la voz de los que llevan treinta y cinco a&ntilde;os silenciados.</p><p style="text-align: justify;">Tan convencidos est&aacute;n de su verdad que les falta lucidez para reconocer que no hay nada nuevo en sus ideas, &uacute;nicamente la misma ret&oacute;rica excluyente que hace setenta a&ntilde;os se llamaba fascismo y ahora disfrazan de movimiento ciudadano. Tampoco les mueve una repentina inspiraci&oacute;n: simplemente se activan cuando su olfato huele el miedo de los dem&aacute;s, la fuente natural de la que beben.</p><p style="text-align: justify;">En una cosa estamos de acuerdo: llamemos a las cosas por su nombre.</p>]]></description><pubDate>Fri, 08 Oct 2010 12:43:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL SUE&#xD1;O DEL INCA</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/100701-el-sueno-del-inca.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/100701-el-sueno-del-inca.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pienso en Vargas Llosa y la feliz noticia del premio Nobel me devuelve un rostro agradecido: es la cara marcial y seria, la estampa uniformada y viril del capit&aacute;n Pantale&oacute;n Pantoja. Desde Iquitos o desde la sierra el militar m&aacute;s c&eacute;lebre del Amazonas sostiene una sonrisa de anuncio, estupenda. Cuesta trabajo reconocerle. Han pasado 40 a&ntilde;os. Pero no desmerece la edad. Al contrario; le a&ntilde;ade solemnidad a un cuerpo concebido para arrastrar una leyenda. Pantale&oacute;n Pantoja y sus visitadoras fueron tan reales como la ficci&oacute;n que Vargas Llosa a&ntilde;adi&oacute; para hacer de un recorte period&iacute;stico un ejercicio divertido de talento literario.</p><p style="text-align: justify;">Cuesta m&aacute;s imaginar el rostro mancillado del dictador dominicano. El Chivo nunca fue fotog&eacute;nico. Pero tambi&eacute;n &eacute;l, que tanto hubiera hecho en vida por eliminar al autor de la novela, tiene mucho que agradecerle. Su nombre perdura gracias al retrato veraz que Vargas Llosa realiz&oacute; sobre la dictadura de Trujillo. Le habr&iacute;a ignorado, expulsado o asesinado, pero hoy mantiene una deuda de gratitud: nunca un Nobel hab&iacute;a escrito su biograf&iacute;a, aunque fuese para reflejar el expolio que protagoniz&oacute;.</p><p style="text-align: justify;">Ninguno de ellos fue Sir, ninguno de los personajes de Vargas Llosa fue esp&iacute;a, ni aventurero, ni naveg&oacute; el Congo con Joseph Conrad, ni comparti&oacute; con &eacute;l la visi&oacute;n del coraz&oacute;n de las tinieblas. Roger Casement s&iacute;. Y Vargas Llosa le ha vuelto a situar en el lugar del que la historia le desbanc&oacute;. Desde las p&aacute;ginas calientes, reci&eacute;n impresas, de la nueva novela de Vargas Llosa, Roger Casement reclama un espacio propio en el universo de los personajes imposibles. Tambi&eacute;n &eacute;l, que fue diplom&aacute;tico, viajero, escritor, poeta, conspirador, defensor de los derechos humanos, esp&iacute;a, traidor, reo y carne de horca, sonr&iacute;e desde el pasado para celebrar una doble alegr&iacute;a: para su regreso no pudo encontrar mejor padrino.</p><p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n se celebra en la ciudad de los perros, en el colegio Leoncio Prado, en la Catedral, en la Casa Verde, en los Andes que recorre Lituma y en los que no, en el gabinete de la t&iacute;a Julia sin escribidor, hasta se conmueve la ni&ntilde;a mala, y dicen que el eco ha llegado incluso a los sertones lejanos de la Amazon&iacute;a donde un d&iacute;a estall&oacute; la guerra del fin del mundo.</p><p style="text-align: justify;">Puede que hasta ese otro gran mago que se le anticip&oacute; en la concesi&oacute;n del Nobel haya olvidado que un d&iacute;a se enemistaron para recordar que antes hab&iacute;an sido &iacute;ntimos amigos, y quiz&aacute;s, s&oacute;lo quiz&aacute;s, Garc&iacute;a M&aacute;rquez celebre en la intimidad que algo m&aacute;s les une. No s&oacute;lo la buena literatura.</p><p style="text-align: justify;">Si Vargas Llosa tuvo un sue&ntilde;o es posible que hoy se haya cumplido. Alguien dir&aacute; que s&oacute;lo se cumpli&oacute; un vaticinio que ya anticipaba el t&iacute;tulo de su nuevo novela: &rdquo;El sue&ntilde;o del celta&rdquo;.</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">&ldquo;El sue&ntilde;o del celta&rdquo; sale a la venta el pr&oacute;ximo 3 de noviembre editado por Alfaguara</p>]]></description><pubDate>Thu, 07 Oct 2010 18:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA ESPERANZA VERDE</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/100501-la-esperanza-verde.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/100501-la-esperanza-verde.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">De las elecciones brasile&ntilde;as el dato que m&aacute;s gratamente me ha sorprendido es el excelente resultado de Marina Silva. Exministra de Medio Ambiente de Lula, 52 a&ntilde;os, ecologista y ahora factor determinante en la segunda vuelta. Al frente del Partido Verde, esta mujer luchadora y humilde ha obtenido casi el 20 por ciento del sufragio, unos 20 millones de votos, muy por encima de las expectativas y los sondeos.</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;En un pa&iacute;s como Brasil, cuyas m&aacute;s de dos terceras partes son territorio selv&aacute;tico, Silva ha situado a la Amazon&iacute;a como eje de su programa pol&iacute;tico. A diferencia de la clase gobernante convencional, que entendi&oacute; la Selva como una despensa abierta a incontables negocios, desde la madera al petr&oacute;leo, Silva manifiesta una sensibilidad capaz de invertir la visi&oacute;n de los mandatarios brasile&ntilde;os. La selva no es infinita ni el expolio de la misma es gratuito, viene a decir en su programa. Es el principal patrimonio de Brasil y seguramente el &uacute;ltimo rinc&oacute;n realmente natural del planeta. Cuidar, proteger y mantener la Amazon&iacute;a no es &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n de ecologismo ut&oacute;pico en un pa&iacute;s que ha enderezado su crecimiento y el nivel de desigualdad, sino una necesidad para garantizar un desarrollo inteligente. Pensar que veinte millones de brasile&ntilde;os han compartido ese discurso&nbsp;parece un s&iacute;ntoma de que algo puede estar cambiando en la conciencia global.&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Marina Silva sabe bien de lo que habla. Se cri&oacute; en la selva, trabaj&oacute; en el caucho y no aprendi&oacute; a leer y escribir hasta los 16 a&ntilde;os. Quien conozca el proceso de extracci&oacute;n de la goma (la balata la llaman en Brasil) sabe que ha sido y es uno de los trabajos m&aacute;s duros del mundo. En la primera mitad del siglo XX la selva se convirti&oacute; en una suerte de Dorado al calor de las ingentes riquezas que propiciaban el caucho y el oro. No hace tantos a&ntilde;os que centenares de trabajadores mor&iacute;an consumidos por la malaria y las condiciones de trabajo en lugares remotos de la jungla amaz&oacute;nica y unos pocos m&aacute;s que en la selva se realizaban partidas de esclavistas para capturar centenares de ind&iacute;genas a los que despu&eacute;s obligaban a extraer el caucho. Mujeres y ni&ntilde;os eran vendidos como sirvientes en las plazas de Armas de Manaos o Iquitos. No es necesario remontarse al pasado, suced&iacute;a en pleno siglo XX.&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">De la lucha contra esa esclavitud consentida surgieron l&iacute;deres como Chico Mendes, asesinado a&ntilde;os despu&eacute;s por los sicarios de los patronos de las haciendas, y el propio Lula da Silva. Marina Silva creci&oacute; en una &eacute;poca menos ingrata pero bebi&oacute; de la misma corriente de justicia que cree que la selva es el aliado y no el paraje en el que otros cocinan sus fortunas. &nbsp;</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;Hay dos libros que retratan magn&iacute;ficamente esta realidad: &ldquo;El r&iacute;o de la desolaci&oacute;n&rdquo; de Javier Reverte y &ldquo;Senderos de libertad&rdquo; de Javier Moro.</p>]]></description><pubDate>Tue, 05 Oct 2010 11:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>UN TRAIDOR COMO LOS NUESTROS</title><link>https://sumadeletras.blogia.com/2010/100401-un-traidor-como-los-nuestros.php</link><guid isPermaLink="true">https://sumadeletras.blogia.com/2010/100401-un-traidor-como-los-nuestros.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A John le Carr&eacute; la cabe el honor de haber elevado el espionaje a g&eacute;nero literario de altura. No ha sido el &uacute;nico, pero s&iacute; el primero y m&aacute;s tenaz en rescatar del bazar de aventuras y lances de acci&oacute;n las tramas ocultas desde las que penden los hilos visibles que nos gobiernan.</p><p style="text-align: justify;">En su obra todo es ficci&oacute;n, pero se trata de una inventiva veraz, anclada en la realidad, que exagera o matiza, que altera o distorsiona, pero cuyos lazos con el mundo aut&eacute;ntico son tan s&oacute;rdidos como reales.</p><p style="text-align: justify;">Bajo la apariencia de espionaje, de intriga, de suspense, Le Carr&eacute; dibuja un mundo corrupto donde imperan los hombres corruptos que tejen redes que corrompen a otros, en una cadena sin fin. No hay aliento c&aacute;lido en sus textos, s&oacute;lo descripciones fr&iacute;as y desalentadoras.</p><p style="text-align: justify;">El poderoso, el pol&iacute;tico, el hombre de negocios resulta implacable en cada una de sus obras. Especialmente en las &uacute;ltimas, como el retrato feroz que dibuja en &ldquo;El jardinero fiel&rdquo; o la denuncia del autoritarismo del Estado ruso en &ldquo;Un traidor como los nuestros&rdquo;, su &uacute;ltimo libro.</p><p style="text-align: justify;">De este perfil&nbsp;descarnado s&oacute;lo except&uacute;a a las v&iacute;ctimas, personas sencillas atrapadas en redes que escapan a su control, de las que desconocen su existencia y ante las que finalmente sucumben. No salen mejor parados los propios servicios de inteligencia, particularmente el brit&aacute;nico, del que Le Carr&eacute; form&oacute; parte y de cuya experiencia nutri&oacute; sus primeros libros y quiz&aacute; toda su visi&oacute;n posterior.</p><p style="text-align: justify;">Seguramente alguien como Kim Philby habr&iacute;a suscrito la misma lectura de un mundo que compartieron en &eacute;pocas distintas. Si alguien encarna la traici&oacute;n y el &eacute;xito no es otro que Harold Adrian Russel Philby. Nadie supo como &eacute;l disfrazar sus lealtades y elevarse durante tres d&eacute;cadas y tres guerras por encima de las sospechas hasta erigirse en el m&aacute;s devastador agente doble infiltrado por la inteligencia sovi&eacute;tica en Occidente.</p><p style="text-align: justify;">Siempre estuvo ligado a Espa&ntilde;a. Sus inicios como esp&iacute;a los forj&oacute; en la guerra civil. Pudo asesinar a Franco cuando &eacute;ste le condecor&oacute; personalmente en 1938 como periodista de <em>The Times</em>. La hip&oacute;tesis del magnicidio frustrado siempre ha conducido a elucubrar c&oacute;mo este hombre desconocido para la mayor&iacute;a, un periodista ingl&eacute;s de buena familia, habr&iacute;a podido cambiar el curso de todo un pa&iacute;s.</p><p style="text-align: justify;">Cuando desert&oacute; a Mosc&uacute; en 1963 era coronel em&eacute;rito del KGB. Dos de sus m&aacute;s leales agentes y amigos, Guy Burguess y Donald McLean, hab&iacute;an huido antes y su pista conduc&iacute;a inequ&iacute;vocamente a Philby. Al despedirse de un antiguo amigo en Madrid no descuid&oacute; las formas adquiridas en Cambridge ni el talento atesorado durante a&ntilde;os: le envi&oacute; una postal con la imagen de los tres reyes amigos camino de Oriente; su modo de confesar que era el tercer hombre camino de Mosc&uacute;.</p><p style="text-align: justify;">Philby fue y sigue siendo no s&oacute;lo un traidor para su pa&iacute;s, sino EL traidor, posiblemente el m&aacute;s humillante esc&aacute;ndalo para el Imperio brit&aacute;nico durante el siglo XX. &Eacute;l, que incluso en Mosc&uacute; conserv&oacute; la flema sajona, como mantuvo su querencia por el whisky y el cricket, se limitaba a responder con desgana: &ldquo;Nunca he sido un traidor a mis ideas&rdquo;.</p><p style="text-align: justify;">Fernando Rueda recrea en una reciente novela (&ldquo;La voz del pasado&rdquo;) la estancia intermitente de Philby en Espa&ntilde;a a lo largo de los a&ntilde;os, la sorprendente vida de este n&oacute;mada perpetuo que si fue un traidor fue en todo caso un traidor como los nuestros.</p>]]></description><pubDate>Mon, 04 Oct 2010 16:13:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
