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SUMA DE LETRAS

LAS FORMAS DE LA LUZ

LAS FORMAS DE LA LUZ

No soy níngún experto en pintura así que mi opinión es la de un profano curioso. Tan profano que he descubierto por primera vez la obra de Guillermo Pérez Villalta, y al hacerlo he comprobado también, para escarnio de mi ignorancia, que es un referente del arte contamporáneo español. He pretendido compensar mi torpeza, una más, con un ejercicio de rendida admiración por el pintor gaditano.

Guillermo tiene por cualidad un estilo personal reconocible en cada una de sus obras. Son luminosas, coloridas, con abundancia de formas geométricas y cuerpos amorfos, impersonales. La primera impresión es la de un golpe de luz salpicando los ojos, una ventana que te atrae y te invita a mirar a través de ella con la certeza de asomarnos a un universo diáfano. Creo que es imposible ver uno de sus cuadros en la distancia y resistir la tentación de acercarse. 

Nos arrastra el magnetismo casi físico que brota del trazo de las formas y de la poderosa visión del conjunto. La reacción primaria es la de fijar nuestra mirada en los detalles, recrearnos en las figuras dalinianas que se deslizan, buscar la nitidez de un color que se descolora progresivamente, e incluso, casi reprimiendo el gesto infantil, tentarme la mano para impedir que la extienda sobre el lienzo y palpe la superficie rugosa.

No lo hice, pero faltó poco. Ganas tuve. También me reprimí a la hora de pedir precio de alguno de los cuadros, aunque fuese el más pequeño. Imaginé que la menor de sus cifras superaría en mucho la mayor de las mías. Así que me quedé plantado en mitad de la sala, (luego me di cuenta de que sólo un torpe profano haría eso) y disfruté como pocas veces de la gran verdad del Arte: la belleza es placer.

Javier Juárez

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